¿Cómo dormir ayuda a nuestra mente y cuerpo?

«Dormir es la mejor meditación», dijo Dalai Lama, refiriéndose a que parte de la base de la tranquilidad y de nuestra vida como seres humanos es el sueño. Dormir bien o mal hace una gran diferencia en nuestra vida cotidiana, tiene un fuerte impacto en nuestro estado de ánimo y en nuestro punto de vista sobre la vida. Durante algunas semanas he estado investigando sobre el interesante mundo del sueño para escribir este artículo, porque dormir es sumamente esencial, no solo para nuestra vida, sino también para nuestro bienestar emocional, mental y físico.

Hay muchas variables que aplican en la relación del sueño con la mente y el cuerpo. Por ejemplo, la cantidad de horas que una persona necesita dormir para tener un sueño reparador varían dependiendo de la edad de la persona, para eso hay que entender al cuerpo y lo que necesita. El verdadero descanso lo conseguimos al tener entre tres o cuatro ciclos en la fase REM (Rapid Eye Movement). Esta fase es la más importante y maravillosa del sueño, ya que nos ayuda a consolidar la memoria. En esta fase, ocurren los sueños vívidos, entonces el ritmo cardiaco y la presión arterial aumentan, al igual que la respiración y el movimiento de los ojos. Podemos llegar a la fase REM de cuatro o cinco veces cuando dormimos ocho horas. Un buen ejemplo de relación entre mente y cuerpo es que, en estos lapsos, nuestro cerebro paraliza al cuerpo mientras soñamos, ya que son sueños vívidos y podríamos tener reacciones fuertes. Una variable que acorta esta fase durante el sueño es el uso de dispositivos electrónicos antes de dormir.

Desde la Revolución Industrial, cuando los métodos de luz artificial fueron inventados, nuestros horarios de sueño empezaron a cambiar. Antes, la hora para dormir y la cantidad de horas dependían de los cambios de estación y la luz del día. Entonces, el uso de los dispositivos electrónicos antes de dormir puede afectarnos, no solo dañando nuestros ojos, sino que acortando nuestro sueño reparador. Por ejemplo, si vemos noticias en internet o un mensaje que nos emociona, el cerebro libera un químico llamado dopamina (esta nos da la sensación de emoción y satisfacción), lo que nos hace quedarnos navegando en internet más tiempo. Otra hormona que no nos permite conciliar el sueño fácilmente es el cortisol, la hormona del estrés. Cuando nuestras preocupaciones del día a día nos causan estrés, aumenta la lucidez (la cual debería ser respuesta a un buen descanso y no al estrés). Con la lucidez se activa el sistema nervioso autónomo, con esto aumentan los niveles de cortisol, adrenalina, el ritmo cardíaco y la circulación (esto nos pone en alerta y no nos permite descansar). Los estudios prueban que es necesario que la mente y el cuerpo trabajen juntos para poder dormir bien. Cuando estos se encuentran en equilibrio es cuando nos sentimos bien, descansados y con energía. Pero cuando las preocupaciones se adueñan de nuestros pensamientos, el cuerpo lo resiente.

La falta de sueño o el insomnio es un gran obstáculo para el buen descanso, puede durar días, semanas y hasta meses. Algunos tipos de insomnio son genéticos, mientras otros son causados por el estrés, eventos traumáticos, la depresión o la ansiedad. Si no dormimos lo necesario o dormimos demasiado, corremos el riesgo de obtener enfermedades como obesidad, cansancio excesivo, hipertensión, enfermedades cardíacas o diabetes. Más de la mitad de la población no descansa lo suficiente a diario; en este caso, lo que muchos hacen es tomar pastillas para dormir (las cuales incluyen melatonina). Pero ¿son buenas a largo plazo? Estas funcionan así: al ingerir la pastilla, esta interfiere en la comunicación química del cerebro. Envía un mensaje químico que convence al cerebro de estar cansado, allí es donde encontramos el problema, ya que esta interferencia también interrumpe la fase REM, haciéndola mas corta y menos profunda.   Además, las pastillas pueden volverse adictivas.

Algunas recomendaciones para conciliar el sueño de forma natural es escuchar música (nos ayuda a relajarnos, ya que disminuye el cortisol), variar la hora de irnos a dormir, pero fijar una hora de levantarnos (es mejor despertar a la misma hora que dormir a la misma hora), hacer ejercicio en la tarde o en la noche, pero asegurarse de hacerlo una hora antes de dormir (es importante darle tiempo al cuerpo a recuperarse después de hacer ejercicio). Otra recomendación es tomar siestas o una siesta durante el día cuando nos encontramos realmente cansados. A veces esto puede ser difícil, ya que los niveles de melatonina suben cuando el ambiente oscurece y en la luz del día disminuyen, pero podemos recostarnos y descansar entre 10 y 30 minutos.

Los sueños
Otra parte importante del sueño, que es impresionante y que también ayuda a nuestro cuerpo y mente, son los sueños. Mientras soñamos, el córtex prefrontal (esta es la parte del cerebro que se encarga de nuestro razonamiento) no está funcionando a su 100%, esto es lo que nos hace tener sueños sin sentido. Sin el córtex prefrontal funcionando por completo no podemos diferenciar entre lo que es real y lo que es la imaginación. La cantidad de sueños que tenemos por noche dependen de la cantidad de horas que dormimos. Hay una gran variedad de sueños, muchos de ellos reflejan lo que ha pasado recientemente, al igual que pueden traer recuerdos lejanos cuando una memoria es muy fuerte o traumática. Un tipo de sueño bastante común son las pesadillas. Estas pueden llegar a tener un gran impacto en nuestra salud cuando son muy frecuentes. Para tratar esto, están los psicoanalistas, quienes ayudan a las personas con sus pesadillas frecuentes y las vuelven en algo positivo.

En fin, ¿cómo dormir ayuda a nuestra mente y cuerpo? Ayuda al mantenernos activos, frescos y hábiles mental y físicamente. Nos ayuda a estar dispuestos y preparados para continuar con nuestra vida y seguir construyéndola. Nuestro cuerpo funciona mejor cuando dormimos bien, tan bien, que ayuda en todos los aspectos: mejor funcionamiento de los órganos internos, menos riesgos de enfermedades, ayuda en la belleza (la piel, el cabello, etc.) y nos hace sentir bien. ¡Así que duerme, descansa, recuéstate, imagina y, sobre todo, sueña!

Autora

Elena Monterroso

Me llamo Elena Monterroso. Constantemente estoy en la búsqueda de aprender cosas nuevas y siempre me ha gustado escribir. Hablo español, inglés, francés y estoy estudiando el idioma ruso. Disfruto tocar el piano y estoy aprendiendo a tocar violín. Me encanta pintar, el arte del cine y del espectáculo y, sobre todo, la ciencia y la química. Practico gimnasia artística desde los tres años, este deporte es una gran parte de mi vida, ya que siempre me ha gustado ese sentimiento de libertad cuando estoy en el aire realizando alguna acrobacia. Es por todo lo anterior que escribo acerca de la mente y el cuerpo, pues me parece muy interesante cómo ambos pueden hacer que una persona realice cosas tan diferentes.

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