La semana pasada decidí hacer un cambio en mí. Nada muy grande, simplemente era un piercing en ambas orejas. Realmente yo estaba muy feliz con mi apariencia, hasta que hubo un comentario trágico que decía lo siguiente «solo las personas bellas pueden hacer eso, tú no tienes la forma para hacerlo». Si soy totalmente honesta, me sentí muy mal, muy negativa, al punto de decidir retirar el arete para que donde estaba el agujero solo quedará una pequeña cicatriz, que con el tiempo desaparecería.

Debo aclarar que recibí comentarios positivos de mi arete, pero yo decidí hacer caso omiso a estos comentarios halagadores. Decidí que iba a deshacerme del piercing durante la noche para que mi madre no hiciera nada para evitarlo. Estaba a punto de hacerlo cuando mi hermana mayor entró al cuarto. Nos quedamos viendo por unos momentos. Mis ojos se llenaron de lágrimas, no pude retener más este dolor que cargaba dentro de mí, recuerdo que mi hermana tiró sus brazos alrededor de mis hombros y me abrazó con una calidez inmensa. Al principio creo que ella no entendía muy bien qué pasaba, hasta que saqué mi celular y le mostré el mensaje.

Al principio se enfureció mucho, sacó su celular y llamó al número de esta persona que me había hecho sentir tan insegura de mis decisiones. Cuando la persona contestó, mi hermana se dirigió a ella con estas palabras: «¿quién crees que eres para dar comentarios tan negativos a una persona tan hermosa? ¿Te duele no tener la valentía para hacer un acto de ese calibre?». Y unas cuantas cosas más de ese estilo. Al principio me enojé porque mi hermana reaccionó muy agresivamente, pero luego entendí que lo único que buscaba era demostrarme que si hay algo que a mí me gusta, qué importa lo que piensen los demás.

Cabe aclarar que el piercing me lo hice un sábado y esto sucedió el domingo. El lunes no tuvimos clase yda que era día de la madre, el martes asistí a clases virtuales y decidí mantener mi cámara apagada durante toda la reunión. No contaba que por la tarde mis amigos decidieron hacer un meet en el que me obligaron a prender mi cámara. Cuando la prendí, mi mejor amiga lo notó al momento. Me dijo que si era lo que a mí me gustaba por ella estaba muy bien, luego dos de mis mejores amigos también me comentaron sobre él. Uno me dijo que a mí se me miraba muy bonito. El otro me dijo que no creía que me fuera atrever y que estaba orgulloso de mi valentía. Dejamos el tema y el día fluyó como es usual.

Esa noche me vi al espejo, lo analicé y me di cuenta de que es un cambio en mí que realmente me gusta y que, si en un futuro decido que ya no me gusta, simplemente retiro el arete y luego de unos meses ya no está. La persona que me insultó está bloqueada de todas mis redes sociales, y yo escojo no hacer caso a más comentarios como esos. Para mí, fue muy difícil hacerme un cambio tan mínimo, pero si me gusta A MÍ no veo por qué debo hacer caso a comentarios que su único propósito es herir mis sentimientos sin motivo. Si yo me siento bien conmigo, si las personas que amo me apoyan, no veo por qué un comentario tan negativo de una persona que apenas conozco me deba afectar.

Llegué a la conclusión de que los cambios que haga en MI cuerpo son solo MI decisión. Podrá ser que a alguien que yo ame no le agrade este cambio, pero siempre y cuando esta persona respete mis decisiones, porque son mías, no habrá problema. Realmente creo que va a ser difícil no hacer caso a estos comentarios, miradas tan denigrantes que muchas personas hacen, pero si hay comentarios y miradas positivas…

Otra cosa que he considerado mucho es que, a pesar de estos comentarios negativos de una minoría, siempre me importarán más los comentarios y las acciones de las personas que amo.

Autora

Miranda Ovalle Asensio

Mi nombre es Miranda Ovalle Asensio. Nací el 11 de marzo del 2006 en la ciudad de Guatemala. Soy una persona muy apasionada por vivir la vida un día a la vez. ¡Si puedo ayudar a quien sea en el camino, lo haré sin dudas! Disfruto de viajar y conocer cosas nuevas. Pero la mejor manera de pasar mi tiempo es platicando por largos ratos y riéndome con las personas que más amo.

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