Pablo Barrascout está en Cuarto Bachillerato. Es un chico muy inteligente, dedicado y un maravilloso jugador de baloncesto, pero lo que más resalta de él es su humildad y su amabilidad. Tiene la capacidad de llevarse bien con cualquier persona y hacer sentir a las personas incluidas es una de las cosas que más se le facilita. Es un joven que toma su relación espiritual con Dios como una de sus prioridades, su familia y amigos son su mayor inspiración y su principal motivación y su mayor deseo es ser feliz y dejar su granito de arena en el mundo.

Veamos cómo en un día normal de Pablo…

Son las 6:30 de la mañana, Pablo se levanta con el sonido puntual de su alarma, que no falta todos los días para recordarle que tiene que salir del mundo de los sueños y regresar a la realidad. Al levantarse, pensó que iba a ser un día normal, tal como ayer y el anterior y el anterior.

Finalmente, después de contemplar el techo por un par de segundos para despabilarse y ver su teléfono para ver qué correos, mensajes o llamadas perdió durante la noche, decide escribirles buenos días a sus amigos y revisar su calendario de clases del día. Piensa en la cantidad de tareas que tiene que hacer durante la semana, mentalmente hace una lista para definir en cuáles tareas se concentrará hoy.

Finalmente se levanta y se dirige a la cocina para preparar algo de desayunar. Camino a la cocina saluda su familia, baja las gradas con cada paso dejando el sueño atrás. Mientras camina, recuerda por qué está tan cansado: anoche se la pasó estudiando para un examen de Honors Math de hoy al mediodía. Abrumado por el repentino recuerdo y el leve sentimiento de no sentirse preparado, finalmente llega a la cocina, donde lo espera un desayuno muy usual para él: dos huevos estrellados acompañados del clásico chapín… tortillas.

Al terminar de desayunar, se cepilla los dientes y va al baño para intentar quitarse un poco la cara de almohada. Mira su reloj, se acerca a su escritorio, enciende su computadora y se prepara para las clases que están por venir.

Después de estar sentado alrededor de dos horas frente su computadora y finalizar con las clases que le tocan antes de su examen ─«¿por qué el tiempo pasa tan rápido?» piensa─, decide distraer un poco su mente y aprovechar ese mini descanso para  hacer su rutina de ejercicio, ya que es súper importante hacer ejercicio para no estar tan concentrado en el colegio y sacar un poco de energía. Busca una playlist que le dé mucha energía, se mete a Spotify y escoge LA playlist: principalmente de rap en inglés, sobre todo J. Cole, porque qué mejor que música que te haga sentir igual de fuerte que Rocky Balboa para poder completar tu rutina, ¿no es así?

Después de su rutina de ejercicio y tomar una muy refrescante ducha, decide estudiar un poco más de mate antes de su examen ─«un poco de preparación extra nunca mató a nadie» piensa─, pasan los minutos y, al llegar las doce, cierra su cuaderno, camina hacia su computadora y se mete al link que le mandó Giovanni para el examen, prepara todos los materiales necesarios y da un respiro tranquilizador: está listo para su examen. Sin embargo, el universo tiene otros planes…

Al meterse al examen se da cuenta de que este estaba programado para un minuto y no una hora, se mete al examen y este se cierra instantáneamente. Preocupado y confundido, decide escribirles a sus demás compañeros de Honors para ver si ellos también tienen ese problema con su examen, al corroborar que a todos les pasa lo mismo deciden que solo hay una cosa por hacer: escribirle a Giovanni.

El examen comienza una hora más tarde de lo esperado. A la una de la tarde en punto, el examen está listo y él también, pero comenzar este examen no será tan fácil, pues solo algunos de sus compañeros, entre ellos él, logran entrar al examen; el resto, no. La página les tira error, así que tiene que volver a realizar todo el proceso de preparación del código del examen, lo cual hace la espera más larga todavía. Total, logra terminar su examen y saca, gracias a Dios, una excelente nota, de la cual se siente sumamente orgulloso.

Al terminar de almorzar y responder el mensaje de su mejor amiga, que le deseaba mucha suerte y bendiciones para que todo le saliera bien en su examen, contarle que le había ido bien y sentirse feliz de que a ella también le haya ido bien, tiene la oportunidad de hablar con una amiga con quien no ha hablado hace muchísimo tiempo. Ella es una alumna del Austriaco que conoció durante su catequesis de confirmación el año anterior, hablan por horas hasta que dan las cuatro de la tarde y se prepara para rezar el Rosario.

Rezar el rosario con su familia a las cuatro en punto todos los días es una de sus actividades preferidas, ya que no solo lo acerca más a su familia y le da una paz hasta la hora de dormir, sino también afina su relación con Dios, y no hay nada en el mundo que lo haga más feliz que eso.

Como siempre, él está encargado del tercer misterio, ya sea glorioso, gozoso, doloroso y… ─«espero que no se me haya olvidado ninguno» piensa─. Luego de rezar y terminar las tareas pendientes, ¡hasta le di tiempo de adelantar dos más!, mira Blacklist en Netflix, la cual recomienda ciegamente a cualquier persona que le gusten el suspenso, el crimen y muchos giros inesperados.

Mira su reloj y se da cuenta de que ya son alrededor de las seis de la tarde. Mientras se pone el sol, va a la esquina de su cuarto, toma su guitarra y se prepara para su sesión individual de guitarra. Estos son algunos de los momentos que lo ayudan a relajarse, expresar todos sus sentimientos y poner en algo tan increíble como la guitarra todas sus preocupaciones, sus mayores deseos y sus sentimientos para tener un momento consigo mismo y desconectarse del mundo por un par de horas.

Al terminar, ya son las siete y eso significaba que es la hora de la cena, baja las gradas, se siente con su familia a cenar una deliciosa torta de huevo con unas tortillas con queso. Tiene un muy agradable momento con su familia y platican acerca de su día. Lleva su plato a la cocina, sube a su cuarto y se pone a jugar con sus amigos en el Play, que bajo estas circunstancias se ha vuelto una rutina para todos ellos, pues toman ese descanso, molestarse y simplemente ver cómo está cada uno.

Antes de irse a dormir, se despide de sus amigos y amigas, con quienes habla todos los días porque estar en una situación de distanciamiento social no significa que no hablará con las personas que le dan tanto color de su vida. Al dar las once, se levanta de su cama, se pone pijama, va al baño, se lava los dientes, pone a cargar su teléfono, apaga la luz de su cuarto, se mete dentro de sus chamarras y se prepara para finalmente irse a dormir, no sin darle gracias a Dios por un día más y prepararse para volverlo hacer el día siguiente, otra vez.

Autora

María Lucía Flores

¡Hola! Mi nombre es María Lucía Flores Rodríguez, y es todo un placer escribir para ustedes. Soy una alumna a la que le encanta observar el mundo y las personas que lo conforman. Me apasiona descubrir lo que nos hace destacar y brillar a cada uno de nosotros, por eso me gusta hablar acerca de las diferentes personas, actividades y trivialidades del colegio para darles a conocer a todos ustedes de manera más profunda el ambiente maravilloso que nos rodea en el colegio. Cada uno brilla de una manera diferente y por eso para mí es importante apreciar cada chispa qué hay en el colegio y cómo nos hace resplandecer <3 .

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