Te me fuiste sin poder despedirme
sin poder despedirme,
sin poderte decir adiós,
nuestro último adiós.
Te fuiste sin nada en las manos,
pero dejaste huellas,
dejaste mil huellas,
mil huellas en nuestros corazones.
Como decías:
«La vida se vive por momentos».
No es eterna,
no es justa,
no es predecible.
Está llena de pequeños momentos,
momentos que nos tocan el alma sin pedir permiso.
Cada momento que se siente de verdad,
de verdad,
con el corazón
y el alma
abiertos,
sin miedo,
sin apurarse…
es vida.
Vivir por momentos
no es menos,
es más.
Con más profundidad,
con más autenticidad,
con más alma,
con más verdad.
Gracias por tanto.
Cumpliste tu misión aquí.
Me despido de ti,
con dolor,
con felicidad,
con un sabor agridulce.
Porque aunque quise más tiempo de ti,
sé que ya estás descansando
en paz.
Fuiste un guerrero,
fuiste extraordinario,
serás eterno en nuestros corazones.
Te extrañaré.
Te amo.
Autora





