Juan Felipe Flores Rodríguez es un alumno de Segundo Básico y es un chico maravilloso. No solo es un joven sumamente inteligente y servicial, sino que tiene un maravilloso corazón que lo respalda en todo, ama cuidar a las personas y tiene la capacidad de hacerlas sentir bienvenidas y acompañadas en el misterioso camino de la vida.

Su familia es la gasolina que enciende el motor de su día. Al ser el único hijo hombre en su hogar, se toma el tiempo todos los días de cuidar a las mujeres más importantes en su vida. Algunos de sus hobbies incluyen: cantar, escuchar música y jugar videojuegos con sus amigos, es un adolescente como cualquiera, pero su corazón de oro lleno de cariño lo distingue de los demás.

El sonido de su alarma llena su habitación, Juan Felipe se levanta como si un chip hubiera sido integrado dentro de su cabeza, sin voltear a ver el reloj sabe que ya son las 6:30 de la mañana, hora de despertarse y comenzar otro día más en cuarentena al lado de su familia.

Sin embargo, esta semana ha sido algo diferente, su alarma no es lo único que lo despierta, sino el ruido que su hermana mayor hace fuera de su cuarto, en la sala, acompañada de los pequeños bostezos de su nueva perrita, Mila, una pequeña shitzu de apena dos meses. Al llegar a la sala, se da cuenta de que esa perrita tiene más energía que toda su familia junta.

Toda su vida, él y sus hermanas habían querido tener una mascota, les tomó años convencer a sus papás para que los dejaran tener un perrito, pero valió tanto la pena porque esta bolita de pelos –«esa cosita hermosa tiene más pelo que yo», piensa─, vino para quedarse y hacer su vida un torbellino lleno de emociones, alegrías y un cambio completo a su rutina de todos los días.

En su rutina de las últimas ocho semanas de cuarentena, hubiera bajado las 20 gradas del segundo piso hacia la cocina, después de haber visto su teléfono en su cama un par de minutos antes de salir de la comodidad de su cama, revisar su correo, los mensajes de sus amigos y las redes sociales que había perdido y comenzar su día.

Ahora su rutina es completamente diferente, después de escuchar su alarma, revisar su teléfono y finalmente conseguir las fuerzas necesarias para salir de cama. –«¿Por qué es tan difícil despertarse en las mañanas?», piensa todavía con los ojos a medio abrir por el cansancio─, finalmente se levanta y se dirige hacia la sala para hacerle relevo a su hermana un rato para que ella pueda recuperar el sueño que Mila le quitó a ella durante la noche.

A las siete de la mañana, su hermana ya regresó para pasar más tiempo con Mila, así que Juan Felipe finalmente se dirige a la cocina para prepararse algo de desayunar. Camino a la cocina, saluda a su papá, que es el único que está despierto a esta hora porque también tiene que trabajar desde temprano.

El sueño se quedó en su cama desde el momento que abrió los ojos, ya que él al igual que su papá son personas mañaneras. Finalmente llega a la cocina y se prepara un pan con queso y una salchicha –«y todos sabemos que las mejores salchichas son las de Price Smart», piensa y se ríe por el comentario─, ya que si alguien lo escucha pensará que está loco por hablarle a su comida.

Al terminar de desayunar va a su cuarto a cambiarse su pijama. Decide comenzar el día de la mejor manera posible, haciendo ejercicio. Abre Deezer y escoge de su extensa variedad de música por algo que lo inspire porque ¡¿quién verdaderamente hace ejercicio sin buena música de fondo!? Su música consiste principalmente en rap en inglés. El primer álbum de KSI, su rapero preferido, llena sus oídos. Un par de ejercicios de abdomen después, ya es hora de tomar una ducha y prepararse para las clases que están por venir.

Después de pasar alrededor de dos horas frente a su computadora y hacer un par de tareas entre clases (específicamente Ciencias y Mate) –«que milagrosamente logré terminar» piensa─, se prepara para su última clase del día: Sociales.

Después, finalmente es hora de hacerle caso a las plegarias de su estómago e ir a almorzar con su familia, no sin antes chequear que Mila esté bien y tenga la suficiente comida y agua también, ¡porque en esta familia todos sus miembros siempre están bien alimentados! En el comedor, lo esperan un par de albóndigas en salsa roja, arroz blanco y un par de baguetes tostados, listos para ser devorados.

Después de un largo día de clases que se le hizo eterno debido a que se levantó tan temprano, finalmente es hora de tomarse un respiro y hacer una de sus actividades favoritas: jugar Play con sus amigos. Después de jugar alrededor de dos horas, es hora de cenar y disfrutar de estos pequeños momentos de tiempo de calidad con su familia, siempre dándole gracias a Dios en su cabeza por estar todos juntos.

Su cena consiste en un muy elaborado platillo: un sándwich de jamón, queso y tocino y unos chips para acompañar.

El largo día finalmente llega a su fin. Su reloj marca las once de la noche y es momento de irse a dormir, no sin antes decirle buenas noches a su familia y darle mucho cariño a la adorable nueva integrante, decirles buenas noches a sus amigos. Finalmente, al colocar su cabeza en la almohada, cierra los ojos y el sueño lo consume preparándolo para el día siguiente y volver a hacerlo todo otra vez.

Autora

María Lucía Flores

¡Hola! Mi nombre es María Lucía Flores Rodríguez, y es todo un placer escribir para ustedes. Soy una alumna a la que le encanta observar el mundo y las personas que lo conforman. Me apasiona descubrir lo que nos hace destacar y brillar a cada uno de nosotros, por eso me gusta hablar acerca de las diferentes personas, actividades y trivialidades del colegio para darles a conocer a todos ustedes de manera más profunda el ambiente maravilloso que nos rodea en el colegio. Cada uno brilla de una manera diferente y por eso para mí es importante apreciar cada chispa qué hay en el colegio y cómo nos hace resplandecer <3 .

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