«No cometas errores; la adolescencia es una guerra. Nadie sale ileso».

Harlan Coben

La adolescencia es como estar atrapado entre dos mundos. ¿Somos niños o adultos? Mientras crecemos, comienzan a aumentar nuestras responsabilidades, sentimos que debemos madurar y comenzar a tomar decisiones que van formando nuestro futuro. A pesar de ser este el momento que marca el fin de nuestra vida como niños y el comienzo de una como adultos, no significa que no podamos equivocarnos.

Ser adolescentes no es fácil. Es un limbo. Sentimos diferentes presiones. Pensamos que nos tenemos que ver o actuar de cierta forma para pertenecer. Pensamos que el éxito es algo que tenemos que alcanzar para ser felices, cuando no tenemos ni la menor idea de lo que significa. Tenemos miedo a equivocarnos y al qué dirán, se nos olvida que está bien cometer errores. Estamos en la etapa en que se aprende a caer, levantarse y seguir creciendo. Una que otra vez, parece imposible.  A veces, una simple mirada, comentario, sueño frustrado, amistades perdidas o amores no correspondidos parecen el fin del mundo.

Cuando éramos niños, no teníamos que preocuparnos por el dolor de un corazón roto, pero ahora que vamos dejando atrás la niñez parece que ese es uno de los muchos dolores que nos tocará aprender a vivir. Vivimos atrapados en un remolino de emociones. Lo sentimos todo demasiado fuerte: cuando reímos, nos sentimos invencibles y cuando lloramos parece que todo se derrumba.

Creemos que las malas experiencias nos dejarán marcados para siempre, pero, al fin del cabo, somos como jarrones chinos. No importa cuántas veces nos quebremos, pues cuando volvamos unir las piezas las uniremos con oro. Cada vez que sintamos que no podemos seguir, que las cosas no pueden mejorar, que nos sintamos atrapados entre ser niños o adultos saldremos más fuertes. Con el paso del tiempo, todo lo que vivamos entre estos dos mundos nos irá enseñando, ayudándonos a crecer y volviéndonos en una mejor versión de nosotros para comenzar una nueva etapa.

Los mejores momentos los vivimos ahora. Aunque a veces parece que los problemas nos superan, siempre habrá algo mejor esperándonos. No te preocupes si no lo tienes todo controlado. Lo que llores hoy no será nada comparado con lo que reirás mañana. La adolescencia se siente como estar atrapado, pero no hay laberinto del que no se pueda salir. Cae, ríe, levántate, sigue y aprende. Cuando menos te lo esperes, habrás salido.

Autora

Ania Carranza

¡Hola! Soy Ania Carranza. Estoy en mi último año de secundaria. Amo todo lo relacionado con el arte. Desde siempre me ha gustado leer, escribir, pintar y la música. Soy de esas personas que quieren y están dispuestas a intentarlo todo. Pienso que el mejor regalo es una sonrisa y que con pasión y dedicación se logra todo.

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