Diego Gálvez es un estudiante de Quinto Bachillerato en el Colegio y es uno de los alumnos más sobresalientes, dedicados y responsables en toda la Secundaria. Acompañado de esto, es una gran persona que está dispuesta a ayudar a cualquier persona que lo necesite y su buena actitud va con él a todos lados. No solo es un muy buen estudiante, sino también es un talentoso jugador de tenis que ha practicado el deporte toda su vida, también ha jugado otros deportes, pero el tenis es su preferido y con el que compite actualmente. Su vida es una rutina llena de horarios predeterminados, hábitos inigualables y mucha disciplina. Hoy te contaremos un día desde su perspectiva para ponernos en los zapatos de este chico que tiene un gran futuro por delante.

El día de Gálvez comienza doce horas antes que los días de la mayoría de las personas, pues la preparación para las próximas 24 horas comienza desde la noche anterior, cuando deja puesta su alarma para las 5:30 y, con la luz del amanecer, comenzar el día de clases y actividades que tiene por delante.

Abre sus ojos con el sonido de su alarma, puntual como siempre, toma su celular, que se encuentra en la mesa de noche, para suspender el sonido que ha llenado el silencio que inundaba su cuarto. Luego de apagar su alarma, el dispositivo en sus manos llama la atención, se desparrama un rato más en su cama y ve su celular para poder despertarse finalmente. Diez minutos después y un viaje al baño para lavarse la cara y quitar esos últimos rastros de sueño que podrían quedar de la noche anterior, finalmente es hora de salir de los pijamas, cambiarse y preparase para hacer ejercicio. ─«Hacer ejercicio es la mejor manera de comenzar el día», se dice a sí mismo─. Al terminar de arreglarse antes de salir para su corrida matutina, se hace un batido o comer un banano para ir con algo en el estómago y que el hambre no interfiera con su entreno, el cual comienza a las seis con cardio, pesas y barras para poder fortalecerse. Esta rutina no pasa de las siete o siete y cuarto para regresar a tiempo para sus clases del día.

Al entrar de regreso a su casa, lo primero que hace es comer algo para recuperar energías, ya sea un pan tostado con mantequilla de maní o un licuado de avena. Esto ya es rutinario, es algo que realiza todas las mañanas para sentir que su día verdaderamente ha comenzado. Luego de una ducha, se coloca en su escritorio, listo para comenzar con sus clases a las ocho, en este caso su primera clase fue Homeroom. Este día fue bastante peculiar, ya que después de Homeroom, tenía una discusión acerca del libro que están leyendo en clase, pero el Google Meet de su maestra tenía otros planes para esa mañana, ya que decidió no funcionar repentinamente y trasladó la reunión a un horario secreto, por lo que no recibió esa clase de inglés como lo habría hecho, sino alrededor de dos horas más tarde, después de haber terminado el resto de sus iniciales clases este día. ─«Haber leído el libro con atención dio sus frutos», piensa al darse cuenta de que le fue bien en la discusión─.

Luego sigue recibiendo clase hasta las doce. Al terminar sus clases, se recuerda de agradecerle a su mamá por el desayuno que le llevó entre estas, usualmente este consiste en huevos revueltos, unos panes y un licuado para terminar de acompañar su primera comida del día. Al terminar sus clases (finalmente), hace sus tareas lo más rápido que puede, si no avanza lo más que puede, para poder dejar el colegio, las asignaturas y las clases y darle fruto al resto de su día.

Uno de los hábitos que más disfruta es llamar a su novia mientras hace tareas, este es uno de los momentos por los que más espera en su día para tener esa compañía que tanto adora y hacer tareas al mismo tiempo, lo cual es un ganar-ganar si se lo preguntan. Al colgar con su novia, es momento de conectarse a jugar play con sus amigos. Esto no es solo una gran forma de despejar su mente un rato, sino también reírse, sacar energías en algo que disfruta hacer y convivir con sus amigos, que es algo sumamente importante, especialmente en el contexto de nuestra situación actual, para mantener nuestras amistades. Finalmente es hora de almorzar, un momento para pasar en familia y platicar.

Después de almorzar, voltea a ver su reloj y se da cuenta de que son las tres de la tarde, decide salir a tomar un poco de aire fresco y sacar a su perro a caminar. Media hora más tarde, alrededor de las cuatro sale con su familia a jugar tenis en la cancha un rato y entrenar debido a que no es posible hacer entrenos formales por la cuarentena. Al terminar una larga sesión de partidos de tenis, decide tomar una ducha para prepararse para la noche. Son alrededor de las siete y es hora de cenar su platillo favorito, pasta.

Para finalizar el día, llama a su novia por segunda vez para platicar, ver una película o simplemente reírse sin cesar, en este día en especial fue más que todo hablar y disfrutar de su compañía. Luego de desearle buenas noches a su novia, es su tiempo personal, este se basa en ver Instagram, YouTube o cualquier otra plataforma que llame su atención, con esto se prepara para irse a dormir en su habitación.

El día termina a las once de la noche como comenzó el día anterior, con una alarma lista para comenzar el día siguiente y hacerlo todo otra vez.

Autora

María Lucía Flores

¡Hola! Mi nombre es María Lucía Flores Rodríguez, y es todo un placer escribir para ustedes. Soy una alumna a la que le encanta observar el mundo y las personas que lo conforman. Me apasiona descubrir lo que nos hace destacar y brillar a cada uno de nosotros, por eso me gusta hablar acerca de las diferentes personas, actividades y trivialidades del colegio para darles a conocer a todos ustedes de manera más profunda el ambiente maravilloso que nos rodea en el colegio. Cada uno brilla de una manera diferente y por eso para mí es importante apreciar cada chispa qué hay en el colegio y cómo nos hace resplandecer <3 .

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